El otoño transforma el paisaje del Valle de Tena, pero también nos recuerda que el invierno está cada vez más cerca.

Para quienes tienen una segunda residencia en el valle, estas semanas son un buen momento para preparar la vivienda antes de las primeras heladas y de las próximas nevadas.

Antes de cerrar la puerta

Cuando una casa va a permanecer varias semanas sin uso, merece la pena dedicar un momento a comprobar que todo queda en orden.

Revisar las ventanas, comprobar el estado de la calefacción y asegurarse de que no hay pequeñas fugas o humedades son algunas de las tareas que conviene tener presentes antes de marcharnos.

Y si la vivienda tiene chimenea, el otoño es también un buen momento para comprobar que está preparada para volver a utilizarse. Revisar y limpiar el conducto de humos, mediante un deshollinado cuando corresponda, es fundamental para favorecer una evacuación correcta del humo y reducir el riesgo de incendio.

En zonas de montaña, donde las temperaturas pueden bajar considerablemente, también conviene seguir las recomendaciones adecuadas para proteger las instalaciones frente a las heladas.

Una vivienda que pasa tiempo vacía

No todas las casas se utilizan de la misma manera. Algunas reciben visitas casi todos los fines de semana; otras permanecen cerradas durante buena parte de la temporada de verano.

Por eso, no existe una única forma de prepararlas. Las medidas adecuadas dependerán de las características de cada vivienda, de sus instalaciones y del tiempo que vaya a permanecer desocupada.

Una revisión a tiempo puede ayudar a detectar pequeños problemas antes de que se conviertan en incidencias mayores.

Pensar también en la próxima llegada

Hay algo especialmente agradable en volver a la montaña después de unas semanas fuera y encontrarlo todo preparado.

La casa vuelve a llenarse de vida, se enciende la calefacción, se deshacen las maletas y el invierno recupera ese encanto que hace que tantos fines de semana merezcan la pena.

Para disfrutar de esos momentos, cuidar la vivienda durante los periodos en los que no estamos también forma parte de tener una segunda residencia.

Para terminar

En el Pirineo, el cambio de estación no solo se aprecia en el paisaje. También cambia la manera de cuidar y disfrutar de nuestras casas.

Prepararlas para el frío es una pequeña tarea que nos permite mirar hacia la próxima escapada con una idea en mente: llegar, abrir la puerta y volver a sentirnos en casa.